En apenas cinco años, el Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich ha evolucionado de ser una fiesta del running nacional a convertirse en un escaparate internacional donde los corredores extranjeros ya son mayoría. Este cambio de perfil no es casual, y está estrechamente ligado a una estrategia que mezcla ambición deportiva, promoción internacional y un claro impacto económico en la ciudad. Repasamos cómo ha cambiado la proporción de participantes, por qué cada vez hay menos españoles en la línea de salida, qué impacto tiene esta nueva realidad en el turismo y cómo está afectando a la identidad popular de la prueba.
Un vistazo a la evolución: los extranjeros ya son mayoría
El crecimiento de la participación internacional en el Maratón de Valencia es evidente y medible. En 2019, un 39% de los inscritos venía de fuera de España. Cuatro años después, ese porcentaje ha crecido hasta el 63% en 2024, lo que significa más de 20.000 corredores extranjeros en la última edición.
Francia, Italia y Reino Unido lideran el ranking, aunque también crecen las inscripciones de países como Alemania, Países Bajos y Estados Unidos. Esta tendencia no solo ha consolidado la prueba como una de las favoritas del calendario europeo, sino que la ha posicionado al nivel de grandes citas como Berlín o Ámsterdam.
Este cambio se explica en parte por la etiqueta Platinum Label otorgada por World Athletics, pero también por una promoción muy activa en ferias internacionales, redes sociales y una reputación que ha ido creciendo por el boca a boca entre corredores.
Pero, ¿a qué precio?
Menos españoles en la línea de salida: ¿qué está ocurriendo?
Como ocurre en otras pruebas del calendario nacional el aumento de la demanda internacional ha traído consigo un efecto colateral: la reducción del número de corredores nacionales, especialmente aquellos que vienen de fuera de la Comunidad Valenciana. En 2023, los españoles no valencianos apenas representaban un 20% del total.
Uno de los factores clave es el precio del dorsal, que se ha duplicado en los últimos cinco años, pasando de los 80 € en 2019 a más de 160 € en 2025. A eso hay que sumarle otros gastos adicionales, como el nuevo coste del servicio de guardarropa (que analizamos en detalle aquí) o el alojamiento en una ciudad donde los precios se disparan el fin de semana del evento.
La situación es tal que muchos corredores españoles se quedan sin plaza incluso queriendo pagar. El sistema de inscripción y la alta demanda internacional han hecho que la carrera se agote en tiempo récord. De hecho, ya en abril de 2024 se agotaron los 35.000 dorsales para 2025, tal y como explicamos en este artículo sobre la lista de espera y las alternativas para inscribirse.
Esta tendencia está generando una creciente sensación de exclusión entre parte del público local.
Impacto turístico: cuánto gastan y qué suponen para la ciudad
El corredor extranjero no solo viene a correr: también viene a hacer turismo. Y eso se nota. Según los datos de 2024, el gasto diario promedio de un corredor internacional fue de 194,7 euros, frente a los 161 euros de los nacionales. Además, los extranjeros suelen quedarse más días, generando más pernoctaciones y consumo en restauración, comercio y transporte.
El impacto económico del evento ha pasado de 31,3 millones de euros en 2023 a 39,9 millones en 2024, un incremento del 27,5%. Este crecimiento no solo beneficia a los hoteles y restaurantes, sino también a tiendas deportivas, servicios turísticos e incluso a eventos paralelos como la Expo Deporte, la feria del corredor, que cada año atrae a más marcas y visitantes.
En paralelo, por cada euro invertido en la organización del maratón, se generan 5,3 euros de retorno en gasto turístico y 1,9 euros en ingresos fiscales, lo que convierte al evento en una fuente de ingresos nada despreciable para las arcas públicas.
Pero ese éxito económico tiene otra cara.
Rentabilidad del evento
La evolución del Maratón de Valencia no es solo el resultado de la fama. Es también consecuencia directa de decisiones estratégicas orientadas a la rentabilidad:
Dorsales año a año más caros.
Paquetes turísticos y promociones enfocadas al corredor extranjero.
Cupos limitados que se agotan cada vez más rápido, como ocurrió con las inscripciones de 2025, abiertas en enero y agotadas semanas después. Aquí te contamos cómo fue el proceso.
La organización ha apostado por un modelo más cercano al de los grandes “Majors”, en el que la experiencia del corredor se cuida al máximo, pero con una clara orientación hacia un perfil económico más elevado.
Esto no ha pasado desapercibido para el público local, que cada vez tiene más difícil participar si no está atento al minuto cero del lanzamiento o si no puede permitirse los nuevos precios.
¿Qué queda del espíritu popular del maratón?
Valencia ha logrado lo que muchas ciudades europeas han intentado durante años: consolidar una cita con miles de corredores, retransmisión internacional y un prestigio deportivo envidiable. Pero en esa transformación también ha perdido parte de su esencia como maratón popular.
La pregunta ya no es si el maratón es un éxito (porque lo es), sino si sigue siendo un evento accesible y representativo de los corredores locales que lo vieron crecer.
Si te estás planteando correr en Valencia en 2025 y aún no tienes dorsal, quizá te interese leer más sobre las alternativas que tienes y cómo funciona la lista de espera. Porque participar, cada vez es más difícil… y más caro.